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Post parto y herpes zóster

Actualizado: 23 mar


Es inevitable después del parto sufres cansancio, luego llega la lactancia o la alimentación, las noches pesadas, el regreso al trabajo... La rutina cambia, el estrés aumenta, el cansancio persiste.


El cuerpo finalmente no es nada más que una máquina, hay que alimentarla bien, cuidarla, seguir amándola a pesar de los cambios, a pesar de no reconocerla. Cuidarse en pocas palabras para que todo fluye... o no.
En mi caso, a los 3 meses me dio herpes zóster, nunca había escuchado de eso. De hecho, tras el diagnostico lo único con lo que me quede es herpes, que fea palabra. Entre una consulta medical caótica, acabe entendiendo que mi cuerpo, debilitado, no tenía la suficiente energía para protegerse. ¿De qué? Del virus de la varicela. Haber padecido varicela significa albergar el bicho en su cuerpo y no pasa nada, es normal. Se queda tranquilo, dormido y a lo mejor nunca más vuelva a aparecer. Pero alguna falla del sistema inmunitario y pum, puede que despierte. Se supone que principalmente ocurre en personas mayores de 50 años, pero principalmente no es una ley y así como te explican que la lactancia es maravillosa, y que luego tienes que cuidar la alimentación del bebe, talvez digo talvez, deberían de insistir en la salud mental y física de la mamá. Suena lógico que hay que comer bien, si lo es. pero a partir del momento que nace el bebé, el bebé es lo más importante, para los demás sin duda ninguna, pero para ti y es fácil perderse. Me perdí.

Afortunadamente, no contagié a mi bebé, pero de haber conocido la existencia, a lo mejor hubiera hecho menos, y comido más, o comido mejor y hecho más para cuidarme a mí, en lugar de la casa, la ropa, los trastes... Segundo consejo invaluable, para cuidar de tu bebé, primero tienes que cuidarte a ti. Tatúatelo. No es egoísmo, es supervivencia.

El herpes me dio en la exacta mitad del cuerpo. Su punto de partida fue la espalda, en la parte donde viene la etiqueta del pantalón, y de ahí dividió mi cuerpo en dos. Como tenía la piel todavía muy sensible pensé simplemente que la etiqueta de mis bragas eran las que me estaban provocando las irritaciones. Pero las irritaciones fueron tomando una forma un poco peculiar, y de poco a poco se extendieron en la pierna derecha, en la espalda, el brazo, la panza. Muy casualmente, quejándome del dolor, las enseñé a familiares, supieron porque ya. De no haber sido así, hubiera tardado el diagnóstico correcto y no hubiera detenido a tiempo la Me puse gasas en las superficies contagiadas para que no hubiera contacto con mi bebé. Dejé de darle el pecho del lado de las lesiones para evitar que se contagiara, después, por el agotamiento, también dejé de sacarme la leche de este lado. Pésima idea. Nadie me dijo "mira, recupérate, intenta darle la mamila, repártanse el trabajo con el papá y des-can-sa". Yo muy contenta de poder seguir, seguí. Y mi cuerpo exigiéndome un alto. No lo escuché. Si tu cuerpo te transmite un mensaje, no seas... como yo, escúchalo. Hubiera podido tener un poco de sentido común y tomar la decisión sola. La respuesta es no.

 
 
 

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